viernes, 7 de mayo de 2010


Si de algo estoy orgullosa es de saber que puedo expresar lo que siento; la sensibilidad humana es inherente al artista y al diseñador. Las técnicas y estilos son vehículos para expresar lo que vemos y sentimos de forma estética. Todo lo que hacemos es una vocación humana compuesta de formas y colores.

Repartir colores en un espacio, es repartir energías; como la lluvia, en su caída, se distribuye de forma irregular pero libremente a diversas partes de nuestro planeta, a las plantas, a los ríos y los mares; lo cubre todo; pero siempre me cuestiono: ¿cuántas gotas de lluvia caen?, ¿cuántos colores existen? o ¿el número de personas en el planeta será infinito?, no lo se, pero de lo que estoy segura es que el color es un factor que funciona como identificador de personas, más bien personalidades, que demuestran que cada persona es especial y diferente a otra por el simple hecho de tener otras ideas y pensamientos; porque si no existiría esta infinidad de personas como gotas de lluvia, el mundo sería otro.

Tal vez pensemos que el color no importa, pero no es así, el color es la esencia de la vida, sin color las cosas se tornarían insípidas y por ende incoloras. No todos vemos el color de la misma manera o con la misma intensidad; ya que el color es una experiencia que nosotros, los habitantes de este planeta tenemos el privilegio único de disfrutar.

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